lunes, 8 de diciembre de 2008

La cita en plan "no soy una puta"

Queridos amigos, os dije que volvería, y aunque he tardado, aquí estoy. Mi tardanza se debe al intensivo trabajo de investigación que he realizado, indagando en las ropas íntimas más inaccesibles, coronando cimas alcanzables por los más preparados, únicamente.

Este jueves seduje a un pimpollín al que conocía desde hace tiempo, pero al que nunca había tendo la oportunidad de echarle el guante. En efecto, litros de alcohol corrían por mis venas, mujer, y no tenía problemas de amor. Ella se encontraba en mi misma situación (soltera, atractiva, ebria), quizá por eso conectamos. Y cuando digo que conectamos no hablo de mariconadas de darse la manita, sino que acabamos follando en su piso. Minipunto para el equipo de los chicos.

Hasta aquí, nada nuevo, pero unos días después ha ocurrido lo que me ha gustado llamar intento de cita en plan "no soy una puta que se acuesta con cualquiera". Ella me mandó un mensaje en el que me proponía un café. Todo lo que rodeaba al rendezvous que ella sugería estaba aderezado con un halo de sobriedad y ausencia de sexo que me echaron para atrás. Obviamente, quería con esto demostrarme que lo que hizo unas noches atrás no lo hizo porque se acueste con el primero de cambio, sino que pretende denotar que en el fondo lo que ella buscaba era conocerme, interesarse por mis gustos y aficiones, y toda esa mierda.

Ya, ¿y qué más?

Tú querías rabo, yo quise dártelo. No busquemos nada más allá. No te sientas culpable. No te avergüences. Todo está bien.