Saludos, queridos lectores. Vengo de realizar el mayor acto de coprofagia que he hecho en mi vida. Como muchos ya habréis deducido, sí, acabo de ver Sexo en Nueva York y he salido tan asqueado del cinema que siento la impetuosa necesidad de dejar en la red mi crítica sobre el filme.
Para empezar, les cambiaré el nombre a los personajes. ¿Por qué? Porque me sale a mí de los cojones. ¿Por qué más? Porque llamarlos por su verdadero nombre sería una traición a mis principios ya que en mi interior, así como en el de muchos otros, tienen otros nombres que los identifican mucho mejor. Empezaremos por orden inverso de protagonismo: a Dante lo llamaremos “Puto Amo”; a Louis la llamaremos “
La película comienza con una panorámica idealizada de la ciudad de Nueva York con la que pronto se nos da a entender que solo existen los grupos de cuatro amigas y que lo irreverentemente hortera es lo que triunfa. Se hace un resumen de los últimos capítulos de la serie y empieza la desenfrenada trama. Han pasado unos años y Orco de Mordor vive con Cagón. Casi por accidente surge el tema de casarse y deciden hacerlo. Como Cagón es un empresario famoso y Orco de Mordor escribe gilipolleces en un periódico, la gente se entera y hacen publicidad de la boda. Lo que iba a ser una ceremonia sencilla, se convierte poco a poco en una celebración a lo grande con 200 invitados y vestidos de novia horripilantes (exceptuando el de C.H.) con los que se hace descarada publicidad.
Mientras tanto, se nos informa de las vidas de las demás señoras. Jirafa se ha convertido en una madre amargada que no le da sexo a Pagafantas y lo trata como la mierda que es. Llega un punto en el que éste, castrado pero hombre al fin, hace lo propio y le pone los cuernos. Jirafa se entera y rompe la relación con él.
Por su lado, Pija Mojigata se queda preñada del Calvo (no me molesto en cambiarle el nombre porque dudo que nadie piense en él de otra forma).
Volvamos a la vida de Orco de Mordor: noche antes de la boda. Pagafantas se presenta en la puerta e insiste en hablar con Jirafa. Ésta sale y se encarniza con él. Le falta escupirle a la cara. A la que vuelve al interior del restaurante se cruza con Cagón y le dice algo como “si te casas estás loco”, que es lo que cualquier persona sensata le diría a un tipo la noche antes de su boda. Con esto, Cagón que resulta ser muy influenciable, empieza a dudar y le entran los sudores fríos de la muerte. Por la noche llama a Orco de Mordor y le explica que tiene dudas. Ésta le dice un par de sandeces de “escritora” y lo manda a dormir. A la mañana siguiente Cagón, que no ha podido resolver sus dudas, se caga en la puerta de la iglesia y deja a Orco de Mordor con el traje y toda la pesca, compuesta y sin novio. Cuando Cagón huye del lugar del crimen se arrepiente y hace que su chófer de la vuelta. Se cruza con la limusina de Orco de Mordor, ambos se detienen y Orco de Mordor usa su ramo de flores a modo de porra y macea a Cagón. Aquí se ve su faceta más Orco.
Tras esto, Orco de Mordor cae en una depresión y sus amigas se la llevan de viaje a México. Allí no para de cortar el rollo a todo el mundo pese a que las otras intentan animarla haciéndole la pelota y riéndole gracias que no deberían ser denominadas como tales. Con el paso del tiempo ella intenta rehacer su vida,
Este desenlace, unido a los de sus colegís, le da el toque ñoño necesario para llegar al gran público y a la vez tirar definitivamente por tierra toda la chispa y mordiente que podía tener la serie de televisión en su momento.
En definitiva: la película es una gran mierda que sólo se debería ver con alguna chica si esto fuera a aumentar las posibilidades de sexo, o con algún colega borracho para echar unas risas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario