Ayer, feliz día el de ayer. Os cuento:
Una de las ventajas de no trabajar es la espontaneidad de algunas salidas*. Quedas un jueves con un par de amigos con intención de tomar una cerveza rápida y acabas borrachísimo y desmelenado a las tantas de la madrugada. Y no hay mayor placer que irte de fiesta cuando queda menos de una semana para tu primer examen. Realmente liberador.
El asunto es que, en plena vorágine, noté como un par de féminas se acercaban bailando a nuestro grupo. Una de ellas me pareció bastante atractiva y mi estado de embriaguez fue suficiente como para que no me importase arrimarme. Y ahí empezó lo bueno.
Era una chica genial. Con esto quiero decir que se lió conmigo sin que apenas habláramos, que se dejó manosear tranquilamente en pleno local, que cuando cerraron me llevó a su casa para fornicar conmigo sin conocerme, que me ofreció su lecho para dormir y que, cuando me he ido hoy, no me ha pedido el teléfono. No podía resultar mejor.
Después he vuelto a casa y, en el espejo del ascensor, he visto un invitado no deseado en mi cuello: un chupetón XXL. ¿Por qué, cruel destino, te mofas de mí de tal manera? ¡Es horrible! ¡Es odioso! ¿Por qué marcó su territorio? ¿Cómo osó?
Cómo son las mujeres. Aunque no vayan buscando nada serio, aunque no las conozcas, te putean a algún nivel.
Al menos tenía grandes pechos. Y los condones los puso ella.
* Me refiero a las salidas en el sentido de escapadas nocturnas, aunque voy a hablar también de otro tipo de salidas, mucho más femeninas, solo que a éstas últimas no les hace falta no trabajar para ser espontáneas.
Una de las ventajas de no trabajar es la espontaneidad de algunas salidas*. Quedas un jueves con un par de amigos con intención de tomar una cerveza rápida y acabas borrachísimo y desmelenado a las tantas de la madrugada. Y no hay mayor placer que irte de fiesta cuando queda menos de una semana para tu primer examen. Realmente liberador.
El asunto es que, en plena vorágine, noté como un par de féminas se acercaban bailando a nuestro grupo. Una de ellas me pareció bastante atractiva y mi estado de embriaguez fue suficiente como para que no me importase arrimarme. Y ahí empezó lo bueno.
Era una chica genial. Con esto quiero decir que se lió conmigo sin que apenas habláramos, que se dejó manosear tranquilamente en pleno local, que cuando cerraron me llevó a su casa para fornicar conmigo sin conocerme, que me ofreció su lecho para dormir y que, cuando me he ido hoy, no me ha pedido el teléfono. No podía resultar mejor.
Después he vuelto a casa y, en el espejo del ascensor, he visto un invitado no deseado en mi cuello: un chupetón XXL. ¿Por qué, cruel destino, te mofas de mí de tal manera? ¡Es horrible! ¡Es odioso! ¿Por qué marcó su territorio? ¿Cómo osó?
Cómo son las mujeres. Aunque no vayan buscando nada serio, aunque no las conozcas, te putean a algún nivel.
Al menos tenía grandes pechos. Y los condones los puso ella.
* Me refiero a las salidas en el sentido de escapadas nocturnas, aunque voy a hablar también de otro tipo de salidas, mucho más femeninas, solo que a éstas últimas no les hace falta no trabajar para ser espontáneas.
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