La otra noche intercambiamos fluidos y me temo que ella se creyó que esto iba a acabar en algo romántico, pero... ¡alto!
Con mi cara hundida en la blandura maravillosa de su culo, es asombroso lo que una mujer puede entender cuando dices por accidente "te quiero".
Con mi cara hundida en la blandura maravillosa de su culo, es asombroso lo que una mujer puede entender cuando dices por accidente "te quiero".
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