lunes, 23 de junio de 2008

Noche con amigos

Este sábado quedé con unos colegas del trabajo en casa. Íbamos a tratar un asunto de carácter laboral pero acabamos emborrachándonos como jodidos universitarios. Jugamos al clásico juego de "yo nunca he". Antes habíamos estado hablando de qué hacer para conseguir que despidieran a un deshecho humano que tenemos por compañero, así que nadie se extrañó cuando uno de los presentes, rompiendo la tónica de sentencias sexuales, exclamó: "yo nunca he hecho que nadie se cambie de trabajo". Entonces yo bebí. Me miraron extrañados y me pidieron que contara mi historia y yo no me hice esperar:

Resulta que hará ya unos 3 años, trabajando yo en otra empresa, coincidí en el despacho con una chica que estaba en prácticas para ver si se quedaba fija. Tonteamos y acabamos liados. Sí, amigos, por aquel entonces aún guardaba un pequeño hueco en mi corazón para las relaciones medianamente largas. A mí la chica me gustaba bastante lo cual no me parecía motivo para no tener sexo con otras. Y así lo hice siempre que pude durante tres meses. En una de éstas, la chica con la que acababa de acostarme resultó ser amiga de la compañera de trabajo con la que yo estaba liado. Me dio este ultimatum: "O le dices tú lo que ha pasado o se lo digo yo, yo no puedo seguir ocultándole esto a mi amiga". Le dije "tranquila, pequeña, el hombre soy yo". Así que quedé con mi compañera de trabajo con la intención de hablar del tema. La cosa se puso divertida y acabó de rodillas haciendo lo que mejor sabía hacer. En ese momento tuve la gran idea de decirle "¿Qué tal si te vendo los ojos? Qué morbo, ¿no?". Ella accedió encantada y yo comencé a grabarla con la cámara de mi móvil (en ese momento di gracias a Dios por haber comprado un móvil última generación la semana anterior). Terminó su labor y pude esconder el teléfono antes de que se quitara su venda. Nos despedimos. Por supuesto, no le comenté nada de que me tiraba a su amiga. Había sido una noche demasiado bonita como para estropearla con tonterías.
Pasados unos días, viene en el trabajo hecha una furia diciéndome que lo sabe todo. Vi que iba a armar un espectáculo y mientras hablaba desbloqueé mi móvil e hice que se reprodujera el vídeo, mostrándoselo, mientras decía: "Tengo copias; móntamela delante de todo el mundo y le pasaré el vídeo a nuestros compañeros". Se puso pálida. Ojalá pudiera haber tomado una foto de su rostro. Rápidamente se recompuso y me dijo "no tienes huevos". Craso error. Aquella noche le mandé un e-mail a 5 personas del trabajo con el vídeo adjunto. Entre los 5 destinatarios se encontraba la actriz principal.
No volvió a portar por el trabajo. Es cierto que recibí e-mails anunciándome que iba a abrir procedimientos legales contra mí. ¿A ti te llegaron denuncias? Porque a mí no...

Y básicamente ésta es la historia que les conté a mis muchachos. Al terminar, todos me miraban con una mezcla de admiración y reverencia. Me sentí el amo. Nos quedamos allí un rato saboreando con nostaliga mi historia hasta que alguien eructó y dijo "eres un cabrón, jaja", y el juego pudo continuar.

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